Parte 1
Parte 2
El 20 de julio de 1969 millones de hogares en todo el mundo presenciaron un hecho sin precedentes en la historia de la humanidad: la llegada del primer hombre a la Luna.
Sin embargo, y aunque resulte increíble, existen actualmente miles de personas que cuestionan la veracidad de dicho evento y lo consideran, poco menos que un gran montaje escénico creado por la milicia estadounidense con el único propósito de vencer a la Unión Soviética en la carrera espacial que en ese entonces los enfrentaba.
Estas personas, llamadas “apoloescépticas” en memoria a la Misión Apolo 11 que llevó a los astronautas a la Luna, cuestionan por ejemplo cómo es posible que fuera los Estados Unidos y no Rusia quien protagonizara tan importante acontecimiento, teniendo en cuenta que fue la Unión Soviética la primera en lanzar un satélite y enviar a un ser vivo al espacio y la primera en hacer orbitar a un hombre alrededor de la Tierra.
Asimismo, y a manera de evidencia, toman como base las fotografías tomadas durante el paseo lunar, en la que según ellos, se evidencia ciertos elementos que hacen dudar que aquellas imágenes hayan sido tomadas en el satélite terrestre. Imágenes en la que se muestra por ejemplo, cómo la bandera de los Estados Unidos colocada en la Luna pareciera flamear cuando esto resultaría imposible en un ambiente sin oxigeno y gravedad, así también pueden verse extrañas proyecciones de sombras sobre el suelo lunar difíciles de producirse con una sola fuente de luz que en este caso, sería la del sol.
Pero eso no es todo, los apoloescépticos hacen también hincapié en el marcado y acaso sospechoso silencio que durante años han mantenido los tres astronautas implicados en este viaje, los mismos que salvo en conferencias de prensa realizadas por la misma Nasa nunca han querido declarar de manera abierta a los medios periodísticos.
Tal es la negativa de estos hombres por brindar algunas luces sobre estos hechos que incluso han llegado a golpear a quienes se atrevían a preguntarle si en verdad llegaron a la Luna, como fue el caso de el segundo hombre en pisar el satélite, Buzz Aldrín quien le propinó un sonoro puñetazo a un apolesceptico, quien con Biblia en mano, le instó a jurar por Dios si en verdad había realizado tal viaje.
Pero esto no es todo, en el 2005, un extraño documental titulado “El lado oscuro de la Luna” comenzó a circular por Internet. en este documento que parecía ser la prueba final que concretaba las versiones y argumentos dados por los escépticos, se muestran as declaraciones de personajes de la talla del ex-secretario de Defensa de Estados Unidos Donald Rumsfeld, el ex-secretario de Estado de EEUU, Henry Kissinger, el ex director de la CIA Richard Helms, Buzz Aldrín, su esposa, y diversos trabajadores de la NASA, confesaron entre comillas, que aquello del viaje a la Luna no fue más que un mero cuento, y que las imágenes que todas las familias del mundo observaron en sus televisores no fue más que una puesta en escena filmada nada menos que por el afamado cineasta de ciencia ficción, Stanley Kubrick.
Sin embargo, y pese a la emoción inicial de los creyentes en esta teoría conspirativa, el documental, según su propio creador William Karen, no era más que una broma, y si bien las entrevistas eran ciertas, éstas habían sido editadas para lograr ese trabajo final que prácticamente ridiculizó las posiciones de los apoloescépticos. No obstante, el desarrollo del trabajó fílmico dejó mucho más dudas que certidumbres, pues de inmediato muchos comenzaron a cuestionar ¿por qué personajes tan importantes como los citados perderían su tiempo en una broma como esa si no hubiera una intención mucho más importnte de fondo?, o ¿por qué la necesidad de difundir un documental que buscara desprestigiar la posición apoloescéptica si ésta es considerada por muchos científicos y entendidos en el tema como absurda y conspiranoica?
Con esto, la sensación de que hay algo más detrás de estos hechos resulta para los apoloescéticos cada vez más clara, sobre todo, si tomamos en cuenta, un hecho ocurrido en julio del 2006, cuando la Nasa de manera inexplicable comunicó a nivel mundial la perdida de 698 cajas que contenían cerca de 13 mil documentos entre cintas de audios y vídeos originales de la misión del Apolo 11. Ciertamente, la pregunta de cómo es posible que una agencia de las fuerzas armadas estadounidense fuera capaz de perder tan valioso documento, refuerza aún más las suspicacias de estos escépticos.





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